Marcha Senderista

lunes, 29 de mayo de 2017

V Travesía Ansó-Garde

El sábado pasado, 27 de mayo, me apunté a realizar la salida organizada conjuntamente por el Club Pirineos de Roncal-Erronkariko Pirinoak Taldea y Club de Montaña Linza. Cuando vi el cartel anunciador me acordé de lo bien que lo había pasado en anteriores ocasiones e intenté por todos los medios poder acudir.




Alrededor de 30 personas nos pusimos en movimiento desde el Camping de Asolaze que es de donde partía este año el recorrido. Éste realizaba una circular desde el mismo camping alrededor de Maz-Txamantxoia.




El monte estaba precioso y el día prometía ser cálido como todos los de la semana, aunque en el bosque, las sombras permitían no sufrir los efectos del sol.




El bosque, las praderas y el buen ambiente se combinaban a la perfección y aunque saliéramos al sol de vez en cuando, una ligera brisa permitía llevar el tema del calor con facilidad.




El trazado de la ruta nos permitió disfrutar de parajes alucinantes con vistas espectaculares antes de salir al largo lomo cimero.




Tras rodear el monte nos echamos decididamente hacia arriba, no sin antes correr alguna que otra aventurilla. Al encaramarnos al lomo de Maz, el aire aumentó por zonas y, cada uno a su ritmo, disfrutó de la subida y las vistas que ofrecían las nuevas perspectivas. 





Un buen rato en la punta permitió un almuerzo con bota y todo. Tertulia agradable donde siempre se aprenden cosas si se escucha a los que saben y pose para la foto de familia donde salió hasta el perro.




Bien comidos, decidimos tomar el camino de vuelta hacia el Camping de Asolaze, aunque casi tentaba bajar hacia Linza, por la cercanía y por las bromas sobre echar una cerveza, o incluso bajar a buscar unas cañas al refugio, para tomarlas en la punta.




Finalmente se impuso el orden y nadie, pese a las tentaciones, se saltó el recorrido previsto. La bajada, más directa que el ascenso, se convirtió en coser y cantar, y tras un par de reagrupamientos nos plantamos abajo sin darnos cuenta.




Una muy buena comida en el Camping de Asolaze, bien regada de sidra y risas, completaron la original travesía organizada este año.


Buena actividad, bien organizada y con unos componentes que ayudan a mantener un buen ambiente, hacen muy recomendable la participación. 


¡Felicidades a los organizadores y hasta el año que viene!









jueves, 25 de mayo de 2017

Pico Estaragne desde Cap de Long con esquis

El sábado 20 de mayo por la tarde después de hacer el Néouvielle, aparecieron por el refugio libre junto al Lac d´Aubert, Peyo y Miguel que se nos unieron al fin de semana de estancia en la Reserve Naturelle de Néouvielle. Una temprana y buena cena en el refugio, acompañada por una oportuna botella de vino que había traído Peyo, dio para preparar la salida del domingo al Estaragne.




Una previsión de cielos velados y subida de temperaturas, unido a que después tocaba el viaje de vuelta hasta Ansó, hizo que decidiéramos madrugar para realizar la actividad. Los cinco (Peyo, Miguel, Pablo, Jaime y yo) porteamos ocho minutos de reloj para alcanzar la nieve continua, vamos ...ideal.




Un buen rehielo y una pendiente pronunciada hicieron que parte de la expedición decidiera poner cuchillas para avanzar más cómodos y seguros.




Pasos expuestos, pendientes pronunciadas, coladas de nieve del día anterior y un número de huellas por todas las laderas que tendía a infinito, era lo que predominaba por la zona.




El sol quería imponerse pero no llegaba a conseguirlo del todo y se intercalaban los rayos, de vez en cuando, entre las nubes poco consistentes que lo medio tapaban.




Peyo recordaba bien la fecha de cuando estuvimos la última vez en este pico y también recordaba la buena esquiada que nos pegamos en un avanzado mes de junio. 
La pendiente de las laderas hacía que cada paso cundiese, de tal forma que nos plantamos en el pico casi sin darnos cuenta. 




Buen ambiente en la cima, donde incluso cayeron algunas canciones, dieron paso a un descenso en el que las huellas profundas y todavía endurecidas del día anterior en la parte más alta, no permitían un esquí cómodo. Pero todo fue cambiando al ir descendiendo, donde la nieve primavera nos permitió pensar que esquiábamos como auténticos profesionales.




Un día y un fin de semana redondo de esquí que nos deja tranquilos por si fuese el final de la temporada, donde disfrutamos del monte de la nieve, del entorno y de una compañía en donde no faltaron las risas y el buen ambiente.



Una buena paella en Bielsa en el Restaurante Abstracto "La Taberne du Fou", preparada con cariño mientras echábamos un vermú, ayudaron a completar el viaje de vuelta hasta Ansó.